Una ruta que aparece de la nada

El lugar donde vive la protagonista, Andrea


Nom de la ruta:
Nada
Localització:
Barcelona
Preu:
Gratis
Temps:
1 hora i 30 minuts
Dificultat:
Fàcil

Andrea llega a Barcelona para estudiar letras. Sus ilusiones chocan, inmediatamente, con el ambiente de tensión y emociones violentas que reina en casa de su abuela. “Filas de balcones se sucedían iguales con su hierro oscuro, guardando el secreto de las viviendas. Los miré y no pude adivinar cuáles serían aquellos a los que en adelante yo me asomaría”. El viaje que inicia la protagonista al principio de la novela se convierte en el propulsor de todas sus acciones posteriores y, sobre todo, representa el comienzo del proceso de su maduración. Así que acompañemos a Andrea en esta extraña aventura, recorriendo los lugares más relevantes a lo largo del relato.

La Universidad de Barcelona es otro de los puntos destacados

“Mientras tanto la calle de Aribau crecía. Casas tan altas como aquella y más altas aún formaban espesas y anchas manzanas. Los árboles estiraron sus ramas y vino el primer tranvía eléctrico para darle su peculiaridad”. Su joven alma, anhelante de evasión, desea colmarse con la libertad sin límites que le espera al final de su viaje. Pero el espacio del piso de la calle de Aribau encierra todo lo que para Andrea supone la desilusión, el encuentro brusco del sueño con la realidad cruel llevada a cabo, expuesta por su lado más dramático. Aun así, la joven protagonista conoce a Ena, una chica con la que entablan una estrecha amistad. “Me gustaba pasear con ella por los claustros de piedra de la Universidad, y escuchar su charla pensando en que algún día, yo habría de contarle aquella vida oscura de mi casa”.

A partir de entonces, Andrea va descubriendo una Barcelona que desconocía: “Vía layetana, tan ancha, grande y nueva”, “la Catedral se levantaba en una armonía severa, estilizada en formas casi vegetales”, “Santa María del Mar apareció a mis ojos adornada de un singular encanto”… En el siguiente vídeo veremos como el espacio de la gran ciudad resulta, pues un escenario perfecto para reflejar las sensaciones típicamente existencialistas (soledad, angustia, nostalgia) que le acompañan en su búsqueda de identidad. Aunque, finalmente, parece ser que la joven no encuentra lo que esperaba: “De la casa de la calle Aribau no me llevaba nada. Al menos, así creía yo entonces”.

Y si quieres profundizar más en la novela de Nada, aquí tienes la película.

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